martes, 14 de marzo de 2017

El jueves 9 de marzo, Leoncio López "Tito" y yo presentamos en Huelva nuestras novelas ( La tabla de Prim y Aventura y desventura de una conspiración) invitados por la Editorial Onuba, en su salón de actos. Fue una tarde con libros, poetas, rodeados de amigos, concluyendo con unas tapas ofrecidas por la editorial.

De nuevo, mi agradecimiento a Manolo Ortega (gerente de la editorial Onuba) y Ramón Llanes, que nos presentaron, así como al público que asistió. Espero que disfruten con la lectura de los libros.





miércoles, 1 de marzo de 2017

Presentación. Aventura y desventura de una conspiración






Siempre agradable presentación un libro. Aventura y desventura de una conspiración lo hemos presentado en mi pueblo, Tórtoles de Esgueva (Burgos), Sevilla, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz y ahora en Huelva. 

Mi agradecimiento a la editorial Onuba por su publicación e interés. 

Esperamos contar con la presencia de quienes puedan acudir.

lunes, 30 de enero de 2017

Reseña. HERRERO SALGADO, Félix: La Oratoria sagrada en los siglos XIX y XX. Madrid, Fundación Universitaria Española, 2016.

HERRERO SALGADO, Félix: La Oratoria sagrada en los siglos XIX y XX. Madrid, Fundación Universitaria Española, 2016. Volumen I, 400 pp., Volumen II, 470 pp.
Considerando -escribe el autor en la Nota previa- que este tomo octavo pone fin a la publicación de cuanto he investigado, escrito y publicado sobre la Oratoria sagrada española, he considerado oportuno volver la vista atrás sobre mis comienzos en el tema y sobre la valoración, a mi entender, de la predicación al correr de los tiempos en temas no solo religiosos sino también retóricos, ideológicos, sociales y políticos”. Félix Herrero entró en el tema de la predicación en 1963, siendo becario del C. S. I. C. de Madrid, catalogando el fondo de sermones de D. Miguel Herrero García, biblioteca de unos cinco mil sermones sueltos por la que se interesaban el mismo Consejo y la Universidad Pontificia de Salamanca. La lectura de algunos de esos sermones le llevaron a la determinación de dedicarse al estudio de la Oratoria sagrada. Fruto de esa vocación fueron la tesis doctoral (CSIC, 1971) y los ocho tomos, -cinco de los siglos XVI y XVII, dos del siglo XVIII y el presente, de los siglos XIX y XX- que han ido viendo la luz desde 1996, dos años después de su jubilación en la Universidad de Salamanca (Madrid, Fundación Universitaria Española, 1996-2016). A estos ocho tomos cabe añadir el tomo que publicó con el profesor Miguel Ángel Núñez Beltrán: Predicadores y sermones en España (Siglos XVI-XX) (Madrid Fundación Universitaria Española, 2014), que en un CD recoge la ficha de 8.688 sermones y en libro un estudio sobre la oratoria y los sermones, con unas pinceladas sobre formas de utilizar el sermonario como fuente de investigación.
Este último tomo de la Oratoria sagrada se presenta en dos volúmenes. El autor estructura el primer volumen en la Nota previa y nueve capítulos, cuyo contenido aborda el panorama de la predicación en los siglos XIX y XX, conforme a los siguientes apartados:
- Introducción: como tal podrían considerarse los tres primeros capítulos: Visión de la sociedad y de la predicación de los siglos XIX y XX a través de los testimonios de los predicadores y de los preceptistas. Fuentes que facilitan el estudio de la predicación: los retóricos clásicos, los preceptistas de los siglos XIX y XX.  El sermón como hecho retórico: estudio de cada uno de sus componentes (el orador o productor, el destinatario o receptor y el contexto en que tiene lugar).
- Retórica del sermón: el sermón como texto retórico: materia del sermón, género o tema, modos y estructura del discurso y de la pieza oratoria.
- Se añade un análisis de las clases de sermones, estableciendo una amplia tipología: sermones de Tiempo ordinario, de Jesucristo, de la Virgen María y de los Santos. Y sermones predicados en circunstancias especiales, en que se pone el acento en asuntos como la familia real, temas sociales y político-militares
El segundo volumen se compone de cuatro capítulos. Lo inicia con un interesante y amplio estudio sobre las misiones populares dadas por los PP. de la Congregación de las Misión, Padres Paúles, en los siglos XIX y XX. Herrero dedica al tema 135 pp. de su obra a esta finalidad.
Se profundiza, a continuación sobre la lengua, estilo, retórica y representación del sermón.
Finalmente, aborda la clasificación temática de los sermones. Cada tema o aspecto de un tema lleva uno o varios números que se corresponden con los números de los 1565 sermones de 950 predicadores del Catálogo, que recoge 1.565 sermones de 950 predicadores, 503 pertenecientes a 25 Órdenes religiosas y 1062 al Clero secular. Tras la ficha del sermón se indica la biblioteca o bibliotecas donde puede consultarse.
Con este tomo octavo termina Herrero Salgado su obra de la Oratoria sagrada, cuya trayectoria ha seguido desde los profetas hasta finales del siglo XX: unas páginas dedicadas a la predicación de los profetas, de los Apóstoles, de los Santos Padres y de los predicadores de la Edad Media, como introducción que juzgaba necesaria antes de centrarse en el estudio de la predicación del Renacimiento y del Barroco, del siglo XVIII y de los siglos XIX y XX. Es de notar que Herrero fundamenta sus libros  en los aspectos retóricos y temáticos en gran abundancia de textos –a veces páginas completas- de sermones de los predicadores de estos dos siglos. Además, en su insistencia en el valor de los sermones, no solo para los estudiosos de los temas religiosos y retóricos sino también, sobre todo de los sermones del siglo XIX y primer tercio del XX, para los investigadores de temas sociales, culturales, políticos y militares. Podría decirse que ha seguido la vida e historia de la España contemporánea a través del estudio de los sermones.


Miguel Ángel Núñez Beltrán

lunes, 9 de enero de 2017

Reseña. NÚÑEZ BELTRÁN, Miguel Ángel: En busca de un sinsentido. Sevilla, Ende, 2016.

Reseña. NÚÑEZ BELTRÁN, Miguel Ángel: En busca de un sinsentido. Sevilla, Ende, 2016.
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NÚÑEZ BELTRÁN, Miguel Ángel: En busca de un sinsentido. Sevilla, Ende, 2016.

La reflexión sobre aspectos de la vida aún no asimilados en algunos sectores de la sociedad actual.


Una llamada de teléfono rompe la pacífica recuperación de Esther. A partir de este momento ella se introduce en un enredo de recuerdos con el deseo de encontrar respuestas, de adentrarse en la memoria de vivencias con una persona que ha marcado acontecimientos importantes de su vida. 

En su ánimo está descubrir la razón apenada de lo que para ella será un amargo sinsentido.

Reseña. NÚÑEZ BELTRÁN, Miguel Ángel: Aventura y desventura de una conspiración. Huelva, Editorial Onuba, 2014.

Reseña. NÚÑEZ BELTRÁN, Miguel Ángel: Aventura y desventura de una conspiración. Huelva, Editorial Onuba, 2014.


NÚÑEZ BELTRÁN, Miguel Ángel: Aventura y desventura de una conspiración. Huelva, Editorial Onuba, 2014.


Resultado de imagen de Aventura y desventura de una conspiración. Huelva, Editorial Onuba, 2014.Esta novela, la segunda del autor editada por la Editorial Onuba, supone la narración novelada de los importantes hechos acaecidos en la Andalucía de 1640, ligado a la historia general de la Península Ibérica. La monarquía hispánica se desmorona. Portugal consigue la independencia; Cataluña está inmersa en una sublevación independentista; también hay levantamientos en Andalucía, Aragón y Navarra en 1641.

El duque de Medina Sidonia, don Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval, espoleado por su primo el marqués de Ayamonte y alentado Juan IV, su cuñado, proclamado rey de Portugal, urde un plan para hacer de Andalucía un reino soberano. Sin embargo, todo se desvanece en el más estrepitoso fracaso.

Junto al duque de Medina Sidonia una serie de personajes apoyan la conjura. La alarma del fracaso fuerza a cada uno a renegar de su participación en la conjura y buscar su salvación, aun a costa de traiciones.

Ocho años después, dos de los involucrados, Alonso y Diego, que aún sufrían el acoso por parte del duque y otros sublevados, deciden hacer frente a los cabecillas de la conspiración. Con ello pretenden restañar su honor y alcanzar la paz que les fue arrebatada. A través de estos personajes se realiza el relato de la conjura: su trama desde los años anteriores, los conjurados, los pormenores de la rebelión y su descubrimiento, la traición de algunos y la suerte diversa de todos ellos.




viernes, 1 de julio de 2016

Mi última clase en el IES Macarena: QUÉ SENTIDO TIENE EL ESTUDIO DE LA HISTORIA
            Es inusual que permanezca sentado en mis clases y, más aún, que lea el contenido del tema que tratamos. Permitidme hoy, empero, que eludiendo esta práctica personal, me dirija a vosotros desde esta silla y esta mesa, que sirven de soporte para mi exposición. No va a suponer ésta el último apartado del programa o temario del curso, sino una reflexión sobre el sentido del estudio de la historia. Quizás sea menos didáctico que habitualmente y más teórico, más árido aun, pero, como alumnos de bachillerato, estoy seguro de que comprenderéis el alcance de este corto discurso. Pese a todo, al final tendremos ocasión de comentar los aspectos menos claros, o más complejos, de esta exposición.
            A lo largo del curso, me habéis escuchado poner en duda ciertas  frases hechas, predeterminadas, sobre la historia, tales como que “la historia se repite”, que “la historia es maestra de la vida”, que “la historia es una sucesión de fechas y acontecimientos”. Porque, si bien pueden no ser falsas, tal vez no resulten una verdad total, y esto quizás trastorne la realidad histórica. Nunca puede repetirse la historia porque las situaciones siempre son distintas, aunque tengan ciertas similitudes, y, lo que es más importante, los protagonistas no son los mismos, sino otras personas que con libertad abordan asuntos, toman decisiones en una u otra dirección. El conocimiento del pasado puede orientar ante circunstancias nuevas que se nos imponen. En este sentido algunos afirman que es maestra de la vida, pero este magisterio ha de estar siempre supeditado a las opciones libres que toda persona debe tomar durante la vida. Es obvio que los acontecimientos y las fechas marcan el tiempo, que incluso algunos están intrínsecamente inmersos en causalidades y repercusiones en el devenir poco azaroso y de gran libertad que es el devenir histórico, aunque no es lo más relevante la susodicha sucesión de fechas y acontecimientos.
            Por ende, ante esta apabullante empresa del estudio de la historia, quizás más inconsciente que conscientemente, os hayáis interrogado, aun en medio del agobio de dirigir vuestra tarea a un exitoso examen, sobre el significado de la historia, sobre la utilidad –nunca he sido muy partidario del utilitarismo vital- de la historia. En nuestro estudio este curso de Historia del Mundo Contemporáneo, como siempre que he explicado historia, mi intención ha sido anclar el presente, en el que se desarrolla nuestra vida, en el pasado, que otros asentaron y nos han legado, para proyectar un futuro del que seréis los protagonistas. Y esto con la finalidad de que este protagonismo lo llevéis a cabo desde vuestra condición de ciudadanos libres.
            Algunos de vosotros pensarán que todo eso está muy bien, pero no deja de ser una teoría vacua, y que desconoce qué es lo que se quiere justificar. Tengo que manifestar que no deseo justificar nada, simplemente responder que un ciudadano libre es un ciudadano autónomo con derechos y responsabilidades. No es, por tanto, un súbdito como en la Edad Moderna, sino una persona libre, artífice de la estructura social, política y económica que está en continua formación o, mejor, en continua transformación. La historia juega en este sentido un papel significativo, una tarea ardua mas no imposible: ayudar a esquivar la manipulación a la que pretenden someternos, mediante pseudovalores, los intereses de las élites hegemónicas. Estos falsos valores encuentran una intensa transmisión desde los medios de comunicación dominados por los poderes dominantes. Su finalidad es convertir al pueblo en una masa de ciudadanos dóciles, influenciables y manipulables. Es decir, de fácil control de las mentalidades y, por tanto, de dirigir sus comportamientos. Y, desde esta perspectiva, he pretendido que entendáis que la historia no es el estudio cansino de una sucesión de fechas y acontecimientos en los que los protagonistas son los que detentan el poder (emperadores, reyes, califas, emires, presidentes, papas, obispos, imanes, rabinos,…), sino que el protagonista de la historia es el pueblo. Sin embargo resulta complicado afirmar que este protagonismo ha sido libre a través de los siglos. En demasiadas ocasiones ha estado mediatizado por ideas y creencias difundidas, unas veces de manera sutil, otras de manera abrupta, por agentes al servicio del sistema establecido. De esta forma se han forjado unas mentalidades, un “imaginario colectivo” -palabra que gusta a los historiadores-, capaz de orientar los comportamientos, como siervos sumisos de los intereses del mencionado sistema de poderes.
            Desde el análisis precedente, sobre el estudio de la historia se abre una nueva dimensión. Implica el conocimiento de las mentalidades, de ese imaginario colectivo, que ha movido en una dirección u otra las acciones del pueblo en el pasado (en este aspecto podría percibirse el sentido de la historia como maestra) con el objetivo de, evitando la manipulación, conseguir un grado mayor de libertad, que implicaría acceder a un mayor espacio de autonomía crítica. Desde esta óptica, la historia debe ofrecer una finalidad transformadora. Y en esto radica la función motivadora y su utilidad en la enseñanza. Lo que sucede es que, a veces, más de las que hubiera preferido, no sido lo suficientemente diestro de llevarlo a buen término.
            El estudio de la historia como historia del pueblo, como historia de las conductas del pueblo, con sus momentos de sumisión, de aceptación pasiva de las circunstancias o de rebelión y revolución, nos obliga a tomar actitudes críticas ante la sociedad en que vivimos. Nos posibilita no sólo el conocimiento de hechos, sino también el análisis de estructuras -otra palabra que también gusta a los historiadores- políticas, sociales y económicas del pasado con el propósito de contribuir a hacer lo mismo sobre las estructuras, el sistema organizativo del presente, de la actualidad. Por ello, nos exigirá posicionarnos ante realidades de flagrante conculcación de los derechos humanos, nos exigirá combatir posturas machistas o xenófobas, nos exigirá apostar con radicalidad, en definitiva, por un sistema democrático y más igualitario.
Todo lo anterior podríamos adornarlo con ejemplos de lo que habéis estudiado durante la ESO y el Bachillerato (desde los orígenes del hombre hasta nuestros días), pero creo que no es el momento. Sois vosotros los que debéis realizar una reflexión y profundización desde los conocimientos que habéis adquirido.
            Finalmente, una cuestión personal: ¿realmente yo, como profesor, he sido capaz de transmitiros lo que ahora os manifiesto? No lo sé. Lo he intentado, aunque de intentos no se vive. Sois vosotros los que os tenéis que responder. Algunos de vosotros sabéis que yo soy estudioso teórico de la oratoria. Los preceptistass, los maestros de la oratoria clásica española del Siglo de Oro español, decían que la finalidad del orador era triple: enseñar, deleitar y mover. Dicho de otro modo: poseer la habilidad suficiente para enseñar con agrado y entretenimiento, teniendo como meta impulsar al público, en este caso a los estudiantes, hacia transformaciones en la sociedad. ¡Ojalá haya conseguido, aunque sólo haya sido de manera exigua y algunas veces, este triple objetivo! Aunque también os digo que si, como os he ido manifestado, el fin último es ayudar a formar ciudadanos libres, el estudio de la historia - y de todas las asignaturas- no debe medirse por el grado de felicidad en el trabajo diario, sino en el grado de consecución de la categoría de ciudadanos. Sed conscientes de que el estudio supone trabajo, esfuerzo, sacrificio (palabra políticamente poco correcta en la actualidad), responsabilidad, pero convenceos de que es parte importante de vuestra formación como ciudadanos libres y autónomos, dispuestos a tomar decisiones sin miedo a equivocarse, porque el derecho a equivocarse debiera figurar en la Declaración de Derechos Humanos, ya que los errores podemos convertirlos en impulso formativo.
            Para concluir, deseo expresaros, y con vosotros a todos los que han sido alumnos míos, mi pesar por los desatinos que he cometido en mi labor como profesor de historia, por no haber tenido la habilidad tantas veces de convertir la aridez en placer. Me siento, pese a todo, satisfecho de mi labor: soy un enamorado de la historia y de la profesión docente, y orgulloso de haber colaborado en la formación de varias generaciones de jóvenes. A su vez os quiero mostrar, ahora que me ha llegado el momento de la jubilación, mi agradecimiento porque habéis sido pieza importante en mi andadura vital, en mi desarrollo como persona. GRACIAS. 

                                   En el IES Macarena de Sevilla, a 22 de junio de 2016.

Miguel Ángel Núñez Beltrán